HIJOS NUESTROS #FERNANDEZGEBAUER #NICOLASSUAREZ

Por Flavia Schipper

Argentina, 2015                                                 Dirección: Juan Fernández Gebauer y Nicolás Suárez                                                                        Guión: Nicolás Suarez                                            Fotografía: Pablo Parra                                                      Producción: J.Fernández Gebauer/N.Suárez/G.Baisch                                      

Música: Fernando Martino y Matías Schiselman                                Dirección de arte: Ignacio Luppi       Montaje: Alejando Carrillo Penovi     Reparto: Carlos Portaluppi, Ana Katz, Valentín Greco, Daniel Hendler, Germán de Silva                     Duración: 86 min.

Hugo Pelosi (Carlos Portaluppi) es tachero y pasa la mayor parte del día adentro de su auto. Aburrido, desilusionado, atrapado en su propio presente, la cara de Hugo expresa una angustia que cuesta explicar. Tal vez sea el paso del tiempo, la nostalgia de haber jugado siete partidos en primera para San Lorenzo y haber perdido ese lugar por una mala praxis cuando le operaron el tobillo. 

Silvia y Julián (Ana Katz y Valentín Greco) aparecen en la vida de Hugo, intercediendo en sus reflexiones nostálgicas. Julián es un pibe de unos trece años que juega futsal en un club mientras atraviesa una adolescencia que por momentos es más niñez. Parece no estar al tanto del desborde personal de su mamá, que trabaja haciendo viandas a pedido, se encarga de la casa y además de su rol, tiene que ocupar la figura del padre ausente.

El disparador de la historia se da cuando Hugo los lleva con el taxi hasta el club pero Julián  olvida su billetera de Vélez y el hombre, que es buen tipo, se acerca para devolverla, pero también con la curiosidad de saber por qué el joven decidió ser hincha de un club tan amargo, según sus ojos cuervos.

hijos nuestros

Simple pero bien lograda, Hijos Nuestros es una película que puede emocionar a cualquiera por el solo hecho de mostrar el amor que podemos sentir hacia un club, y cómo los hinchas piensan en el equipo al punto de determinar cuáles son los valores del fútbol. Entre ellos, está el respeto por el que juega a la pelota, y por supuesto, por el barrio del club. De ahí la tristeza de ver cómo las conveniencias políticas y económicas convirtieron la cancha en un supermercado.

Los directores (Fernández Gebauer y Suárez) le demuestran a la audiencia que para un hincha de corazón el club es casi como una religión; y los cantitos de cancha valen en la ducha, en el auto o en la misa.

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