LAS HERMANAS SEAN UNIDAS: “MIN LILLA SYSTER” #LENKEN

Por Mercedes Orden

Muchas veces se suelen criticar las malas –por no decir pésimas- traducciones que nos llegan de los nombres de las películas. El caso de El Hijo Perfecto (Min Lilla Syster, en su idioma original) es una confirmación, puesto que la historia no tiene como protagonista a ningún niño sino que, al contrario, nos presenta la relación peculiar entre dos hermanas.
Desde el principio podemos ver las diferencias. Luego de una muestra de patinaje sobre hielo, Katja (Amy Diamond) es premiada por sus padres con un costoso vestido, mientras que Stella (Rebecka Josephson) mira esa escena con celos y envidia frente a esa hermana que no para de entranar y hacer abdominales. Es su competencia pero, también, su ídola, por eso la escucha en cada cosa que dice, incluso hasta el punto de afeitarse el bigote que no tiene. La sigue en sus entrenamientos, anhela ser tan perfecta como ella e intenta aprender a patinar para ganarse el amor de Jacob –un instructor de treinta y cinco años.
En contraste con el cuerpo de formas poco definidas de la menor en plena pubertad, la adolescente, con una belleza innegable, se exige hasta el punto de rechazar cualquier tipo de comida, marearse o desvanecerse. A Katja le tocaría dar el ejemplo, por ser la mayor, el problema es que carece de uno. Hecho que se confirma cuando Stella empieza a separar los alimentos en dignos de ser comidos por patinadoras -una excusa que le enseñó su hermana para esconder su anorexia- e intenta copiarla en cada acto.
Los adultos no se quedan atrás. Por un lado está la exigencia de Jacob a la joven, y por el otro,  la de los padres. Ocupados en otras cosas, ignoran los cambios que ocurren a su alrededor, sin siquiera prestar atención, por ejemplo, a los encierros de la adolescente o a sus frecuentes idas al baño durante los episodios de bulimia.
Gracias a la obsesión que tiene por la imagen de Katja, Stella empieza a comprender el motivo de los saltos de comidas, el exceso de ejercicio físico y las caídas en medio de la pista de hielo. Cuando la joven es cuestionada por la pequeña, apela a los cuatro años que le lleva de ventaja, para chantajearla y amenazarla con contar todos los secretos de su diario íntimo.
A la niña se le abre una disyuntiva: o acepta la posibilidad de que sus padres se enteren sus incipientes inquietudes sexuales y el amor que siente por el entrenador o sigue siendo cómplice de algo que puede llevar hasta la muerte a su querida hermana.

Rebecka Josephson i Min lille søster

Con las juventudes a cuestas como divinos tesoros, las actuaciones de las dos chicas se destacan y conmueven: mientras Rebecka Josephson -nieta del actor bergmaniano, Erland- interpreta a una colorada puber que todo el tiempo transmite ternura y preocupación en su intento por llegar a ocupar el centro de atención de los adultos, Amy Diamond – reconocida cantante de pop sueca en un papel que de a ratos da lástima y de a ratos desespera- encuentra el modo de generar los climas a partir de sus múltiples y bien logrados cambios anímicos.
Como un simple retrato de lo que ocurre cuando un desorden alimenticio irrumpe repentinamente en medio de una familia, la ópera prima de Sanna Lenken aborda un complejo trastorno, que la misma directora ha padecido, y lo hace sin caer en lugares comunes, discursos moralistas ni golpes bajos.
Min Lilla Syster -no volvamos a llamarla por su traducción al español nunca más- tiene la ventaja de ser una película que puede adaptarse a diferentes escenarios: desde participar en un festival internacional hasta ser proyectada en el aula de una escuela, gracias a que permite reflexionar acerca de la sobre-exigencia y los modelos ideales que la sociedad construye e impone. Todo esto lo logra por el módico precio de construir el relato a partir de ponerse a la altura de una niña, en esa etapa donde la inocencia y la madurez conviven, hasta que la segunda se abre paso y la inocencia se pierde como el peluche que en esta historia queda abandonado a mitad del asfalto.

Suecia, 2015
Dirección: Sanna Lenken
Guión: Sanna Lenken
Fotografía: Moritz Schultheiß
Música: Per Störby Jutbring

Duración: 105 min.
Reparto:  Rebecka Josephson, Amy Diamond, Annika Hallin, Henrik Norlén, Maxim Mehmet

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