#10 MANERAS DE SER NIÑOS

por Mercedes Orden

La niñez es uno de los temas más trillados del cine. Siempre parece quedar tela por cortar sobre ese asunto -aunque, a veces, se corta muchas veces la misma tela. Para celebrar el Día del Niño, les dejamos una selección posible de las tantas (TANTAS) películas que nos hablan de la infancia, en un recorrido por distintos géneros, directores, países y matices cuyo punto en común es el ya conocido teen spirit.

LA POLÍTICA
1- LA CULPA ES DE FIDEL (2009). Largometraje dirigido por Julie Gavras y ambientado en un contexto de bardo político. En Francia de 1970 -luego de la muerte de De Gaulle-, los padres de Anna (Nina Kervel), deciden cambiar sus convicciones políticas y virar hacia la izquierda ocasionando grandes consecuencias en la vida familiar. Todo el entorno comienza a resultar confuso: sus abuelos, por ejemplo, siguen siendo los mismos chanchos burgueses de siempre, mientras que sus hijos (Julie Depardieu y Stefano Accorsi) apoyan a Salvador Allende. Julie Gavras encara esta simpática película donde una niña de nueve años se ve atravesada por un sinfín de discursos opuestos, cambios en sus rutinas y en los círculos por donde se mueve -rodeada de barbudos comunistas– con los que la pequeña tiene que aprender a convivir.

LA DE LOS SÁBADOS A LA TARDE
2-QUERIDA ENCOGÍ A LOS NIÑOS (1989), dirigida por Joe Johnston. Wayne Szalinski (Rick Moranis) es un profesor loser, en conflicto con su esposa Diane (Marcia Strassman), convencido de que el rayo reductor electromagnético en el que ha estado trabajando, no funciona. Pero cuando la pelota de Ron- su vecino- entra a la casa rompiendo un vidrio,  la máquina se activa y lo encoge a él, a su hermano y a los hijos del profesor. Sin saber que los nenes se convirtieron en miniaturas (a pesar de los intentos de Alpo, su perro, para advertir lo sucedido), Wayne decide descartarla, y junto a la máquina, los pequeños, en edad y tamaño, se van a la basura. Así comienza la aventura para volver hasta la casa e intentar hacer que los adultos los vean y les devuelvan los centímetros que les quitaron. Una bizarreada estilo Disney ’90.

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DE MI INFANCIA
3- LA HISTORIA SIN FIN (1983)
, dirigida por Wolfgang Petersen. Una de las primeras escenas de películas que recuerdo de mi infancia -luego de alguna que otra traumática de IT– es la del encuentro entre Bastian (Barret Oliver) y un libro: La Historia sin fin. Este nene huérfano a quien sus compañeros le hacen bullying -décadas antes de que el término se ponga de moda- comienza a adentrarse en la novela, para evadir la realidad, a tal punto que ésta lo termina atrapando y lo convierte en un personaje más de su historia. En el reino donde va a parar, un guerrero llamado Atreyu es llamado por la Emperatriz para que busque una cura a su enfermedad mortal: La Nada. ¡La fantasía al poder! La magia y la imaginación son todo en esta historia donde un dragón gigante aparecía para dejarnos hipnotizados frente a la pantalla.
(Esta película la uso de homenaje para todos los veinteañeros/treinteañeros aquí presentes que pasamos la niñez junto a ella).

LA SIMÉTRICA
4-MOONRISE KINGDOM (2012) dirigida por Wes Anderson, la película cuenta la relación entre un niño huérfano, Sam Shakusky (Jared Gilman) y Suzy Bishop (Kara Hayward). Él asiste a un campamento Scout, ella vive en una isla junto a sus padres y sus tres hermanos. Luego de conocerse un año atrás, y de mantener desde entonces una amistad por correspondencia, estos jovencitos deciden huir para hacer la suya, sin decirle nada a nadie. Sam lleva consigo su equipo de camping y Suzy, los libros, el tocadiscos y su gatito. Mientras ellos bailan y se divierten, la familia Bishop comienza su búsqueda. La típica estética Wes está en su máximo esplendor con esa simetría perfecta que lo caracteriza y tonos tan cálidos como su relato.

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VICIOS
5-CINEMA PARADISO (1988), dirigida por Giuseppe Tornatore. ¿Cómo olvidarnos de la cara de Salvatore (Salvatore Cascio) ilusionado viendo la gran pantalla? ¿y la música de Ennio Morricone? Todo en esta película es perfecto. Desde la relación entre el nene con Alfredo –Philippe Noiret como el proyectista de su pueblo, en Sicilia- hasta el modo en que se relata el primer amor del joven y la censura de las escenas prohibidas en las películas,  que terminan convirtiéndose en partes de cintas recortadas y vueltas a pegar. El niño y el adulto comparten el vicio por las películas, ese del que Salvatore no podrá escapar sino que, al contrario, terminará aceptándolo hasta convertirse en un prestigioso director de cine.

6- BENNY’S VIDEO (1992), dirigida por Michael Haneke. Benny (Arno Frisch), es un chico de catorce años proveniente de una familia adinerada. Va a la escuela, a los videojuegos,  visita a sus amigos, todo parece bastante normal en su vida. Pero tiene un vicio: registrar escenas con su nueva cámara filmadora y acumular cintas de video. Un día, cuando sus padres están en el campo, lleva a una chica que acaba de conocer hasta su casa y se le ocurre una idea: decirle que la va a matar frente a cámara con la misma pistola que se utiliza para matar a los chanchos. Como siempre, Haneke lleva a preguntarse “¿qué tiene este austríaco en la cabeza?”, a la vez que nos atrapa hasta terminar de saber cómo se desencadena todo en la vida de esta familia -más particular de lo que pensábamos.

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LOS HERMANITOS

7-LOS NIÑOS DEL CIELO (1997) dirigida por Mayid Mayidí. Dos niños en una familia pobre de Irán. Alí (Amir Farrokh Hashemianpierde los zapatos de Zahra (Bahare Seddiqicuando los lleva a arreglar. Sabiendo que los adultos no podrían comprarles otro par, ellos deciden mantener la pérdida en secreto y compartir el calzado del nene mientras piensan cómo resolver este asunto. Así comienzan a hacer un pase de uno a otro en medio de una callecita hasta que la solución aparece: una carrera promete zapatillas para el ganador. Mostrando un entorno de miseria, Mayidí logra enternecer con la relación de complicidad entre estos dos hermanitos a la vez que plantea una crítica social en un contexto de extrema desigualdad.

LA HOMELESS
8-ALICIA EN LAS CIUDADES (1973), dirigida por Wim Wenders. Esta película en blanco y negro nos acerca la historia de un periodista (Rüdiger Vogler) que, en plena crisis inspiracional, conoce a Lisa y a su hija (Yella Rottländer) en un aeropuerto de Estados Unidos. Los tres quedan varados hasta el día siguiente y pasan la noche bajo el mismo techo, a la espera del vuelo. Cuando Phil se levanta, la mamá de Alicia no está y en su lugar hay una nota en la cual promete encontrarse con ellos, pero la mujer nunca llega. El hombre  y la pequeña viajan y comienzan un recorrido descomunal por Amsterdam para dar con el paradero de algún familiar de la niña. El tema es que ella carece de una buena memoria visual, a lo que se le suma que no saben dónde caerse muertos y que los caprichitos de Alicia  -una notable actuación de Rottländer– no ayudan de mucho. Filmada en 16 mm, esta road movie de Wenders cuenta con una bellísima fotografía a cargo de Robby Müller como el gran valor agregado.

PASAR A LOS LARGOS
Andrei Tarkosvki François Truffaut tienen una característica en común: los dos han hecho sus primeros largometrajes con la niñez como tema. En Les 400 Coups (Los 400 Golpes) y La Infancia de Iván, los protagonistas tienen la rebeldía a flor de piel y cuentan con la ausencia de sus padres como motivos de su accionar. Ambas películas  filmadas en blanco y negro, y con tres años de diferencia, son dos ejemplos de niños solos contra el mundo. [Atentos a la yapa]

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9-LOS 400 GOLPES (1959).
Algo ya sabido: siempre que un chico se porte mal, hay que observar a sus padres. Un buen ejemplo de ésto es el primer largometraje de François Truffaut donde, no hay más que ver a los mayores para entender la personalidad del pibe (interpretado por un jovencísimo Jean-Pierre Léaud). Antoine Doinel, un alter ego de Truffaut, vive junto a su madre y su padrastro. Ellos no tienen el mejor trato con el niño y él, claro, va proyectando los golpes acumulados en su niñez a diferentes esferas de su vida. Una mañana, luego de ratearse de clases, junto con su amigo René, descubre a su madre engañando a su pareja. Al día siguiente, como excusa por haber faltado, Antoine va a la escuela y dice que su madre ha muerto. Entre hurtos y castigos, todo va cada vez peor en la vida de este pobre diablo que, luego de tantos encierros, va a la búsqueda de su libertad.

10- LA INFANCIA DE IVÁN (1962). El debut cinematográfico de Andrei Tarkovski llegó con una adaptación del relato de Iván de Vladímir Bogomólov, y con Nikolái Burliáyev en el papel principal. Todo en esta historia gira en torno a un niño héroe, de doce años, que busca cobrar venganza luego de que su madre muera en manos del ejército alemán. El pequeño -tratado como un adulto- se entromete en la tropa soviética y gana su respeto al acercarles información que ellos no manejan acerca de sus enemigos. Con fotografía a cargo del monstruo de Vadim Yusov, Tarkovski dirige su única película bélica en la cual no necesita poner en primer plano los enfrentamientos, sino que logra conmover a los espectadores a partir de mostrar las consecuencias de la guerra. Al fin y al cabo todo termina siendo parte de una contraposición pasado/presente, entre los recuerdos felices de Iván y la dura realidad con la que el pibe se tiene que enfrentar sin que nadie lo acompañe.

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YAPA: LA INOCENCIA PERDIDA
Una última película que está en la misma sintonía que las dos anteriores -sobre todo por ser el primer largometraje del director, hablar de la niñez y estar filmada, en la misma época, en blanco y negro- es CRÓNICA DE UN NIÑO SOLO (1965), de Leonardo Favio. Como su nombre lo indica, la historia es acerca de un chico que está en total soledad y vulnerabilidad en un mundo donde la infancia le es arrebatada de manera precoz. La miseria y el reformatorio hacen de paisaje en donde Polín (Diego Puente) se va formando, también a los golpes como en Truffaut, y con la misma desesperanza que el Iván de Tarkovski. Los recuerdos de la niñez de su director están puestos en este largometraje dedicado a su mentor, Leopoldo Torre Nilsson. Cruda y poética a la vez, Crónica de un niño solo es esa película que, por respeto a Favio y a todos los niños sin niñez -permítanme la redundancia- tenemos que ver, al menos una vez.

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