DIOS HA MUERTO #ELAPÓSTATA

por Mercedes Orden

Gonzalo Tamayo (Álvaro Ogalla) va a buscar el certificado de bautismo a la parroquia. Su misión: apostatarse, es decir, abandonar la religión con la que ha sido criado. Adjudicando que la educación católica no le dio un buen resultado, oponiéndose a sus dogmas, a la riqueza de la Iglesia y a su modo antinatural de concebir el mundo, este treinteañero intenta salirse con la suya, mientras un cura trata de persuadirlo de su mala decisión.
La película española, dirigida por el uruguayo Federico Veiroj (Acné, La vida útil),  narra la historia de un joven inmaduro al extremo, sin grandes ambiciones, que no puede comprometerse con nada, excepto darse de baja de la religión Católica Apostólica Romana heredada. Pero algo que parece ser tan simple como conseguir un papel y mandar una carta, se complica. Sobre todo cuando su madre (Vicky Peña) le carga con el peso de la culpa -palabra ya conocida frente a los ojos de Dios.
De a ratos absurda, de a ratos surrealista, El Apóstata es difícil de encasillar, y quizás ese sea su mayor atractivo. La película toma de punto de partida el caso real de su protagonista, Álvaro Ogaya -quien optó por dejar de ser parte de las filas del catolicismo-, relatando el día a día de un hombre que ha decidido matar a su Dios: despojarse de las creencias religiosas y rechazar esa moral que, claramente, no lo representaba.

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“ ¿Y esa gente se espanta de que la cuerda estalle, cuando ellos están estirando, estirando, sin comprender que por una ley invariable toda resistencia tiene su límite y toda tiranía tiene su día terrible más tarde o más temprano?”. Recita Gonzalo, indignado, en la clase particular que le da a su vecino. No es inocente que este largometraje elija a Benito Pérez Galdós -un escritor español conocido por erigir la bandera anticlerical- para hacer una crítica social. Crítica que apenas hace de esbozo pero no va lo suficientemente lejos.
La música elegida sobresale para crear una lógica propia. La vida cotidiana de un hombre que está en un eterno gris, entre su vecina (Barbara Lennie) y su prima (Marta Larralde), sin mucho más trabajo que un par de clases aisladas, contrasta con el sonido de fondo, el cual parece salido de un dibujo animado de los años cincuenta.
Si bien el argumento y la figura del apóstata tienen peso propio, el relato va tomando levedad hasta que, al final, pierde su fuerza por completo. Veiroj termina por contar una historia simple y despojada de grandes ambiciones. Pero, ojo, puede que este punto de llegada no sea una mala decisión, sobre todo si recordamos que narra la historia de Gonzalo Tamayo: un hombre en conflicto con la sociedad, su familia y con él, que no pretende hacer grandes esfuerzos para que las cosas cambien. Sólo apostatarse, claro está.

España, 2015
Dirección: Federico Veiroj
Guión: Federico Veiroj, Álvaro Ogalla, Nicolas Saad, Gonzalo Delgado
Fotografía: Arauco Hernández
Sonido: Álvaro Ogalla
Coproducción España-Francia-Uruguay; Ferdydurke / Local Films / Cinekdoque
Reparto: Álvaro Ogalla, Marta Larralde, Bárbara Lennie, Vicky Peña, Kaiet Rodríguez, Juan Calot, Andrés Gertrudix, Joaquín Climent, Jaime Chávarri, Mercedes Hoyos, Álvaro Roig, Leo Fernández
Duración: 80 min.

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