LA LUZ INCIDENTE #ROTTER

Por Mercedes Orden

Luisa (Érica Rivas) está en el peor momento de su vida: acaba de perder a su hermano y a su esposo en un accidente vehicular y queda sola -pese a la ayuda de su madre y María- junto a sus dos hijas pequeñas. Una noche, en una fiesta de casamiento conoce a Ernesto (Marcelo Subiotto), alguien a quien no busca, pero que aparece de casualidad y decide acompañarla en esta etapa.

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La Luz Incidente es una película de grandes aciertos. Ambientada en la década del ’60, con música de jazz, el estilo Jackie Kennedy de su protagonista -vestidos, estampados, trajes de dos piezas, collares de perlas-, la ropa de las niñas -lana y punto smog- los objetos y los muebles están cuidadosamente escogidos.
El otro elemento destacable en la película de Ariel Rotter (El otro, Sólo por hoy), son los encuadres y los movimientos de cámaras  -sobre todo, un inolvidable travelling circular- a la vez que el foco es puesto en ciertas zonas de manera deliberada, dejando bien en claro qué es lo que se quiere mostrar y qué dejar fuera. Esta diferencia entre interior/exterior -donde se ubica la cámara cuando queda detrás del marco de la puerta- va de la mano del límite que Luisa le muestra a Ernesto, incluso cuando ella misma aparenta estar fuera de su propia vida.
En un mundo donde todo parece haber perdido su color, optar por una fotografía en blanco y negro resulta atinado. La escala de grises es elegida como el modo necesario para exponer un presente, donde el recuerdo arrasa con todo y donde la nostalgia  no es algo de lo que la viuda pretenda escapar. Al contrario, es Ernesto quien insiste en ser la luz externa que a la mujer le estaría faltando, para ocultar o, al menos, apaciguar la oscuridad de sus fantasmas.

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Las actuaciones de sus protagonistas son el último y, a su vez, el mayor acierto: los gestos de dolor y confusión de Rivas y la frescura del personaje de Subiotto -con regalos y guitarra en mano- se convierten en el elemento determinante de este drama, el cual va de manera pendular de la congoja de la mujer a la extrema simpatía del hombre, para demostrar que incluso los momentos más tristes tienen su descanso.
Mientras Ernesto piensa a futuro y busca sacar provecho de la fragilidad de la mujer, ella intenta superar un duelo tardío -a causa de una crisis nerviosa que no le permitió poder despedirse de los cuerpos- y salir adelante por lo único que le quedan: sus hijas. A la par, su madre y su antigua suegra le insisten en que quizá ya sea el momento de rearmar su vida y que este sujeto  desconocido  -el cual parece tener buenas intenciones– probablemente tenga todo lo indicado.
Así como en 2046 (la película de Wong Kar-wai) se dice que no sirve de nada conocer a la persona indicada si el momento no es adecuado, en La Luz Incidente la misma idea se presentifica en medio de estos dos mundos opuestos que chocan: el del hombre decidido a formar una familia y el de la mujer aquietada en un intento de comprender la pesadilla de su presente.

Argentina, 2015
Dirección: Ariel Rotter
Guión: Ariel Rotter
Fotografía: Guillermo Nieto
Música: Mariano Loiacono
Edición: Eliane Katz
Directora de arte: Aili Chen
Vestuario: Mónica Toschi
Productora: Tarea Fina
Érica Rivas, Marcelo Subiotto, Susana Pampin, Elvira Onetto, Rosana Vezzoni, Roberto Suárez, Greta Cura, Lupe Cura
Duración: 95 min.

 

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