VER PARA RECORDAR #KUBO

Por Flavia Schipper

“Si olvidan el mínimo fragmento de lo que les diga, nuestro héroe con certeza perecerá”. Con esta frase Kubo (Art Parkinson) comienza todas las mañanas su historia, buscando atraer a los pueblerinos amigos con sus figuras de origami. Pero también nos invita a valorar el recuerdo, a no olvidar lo pasado.

Kubo, un niño que vive en lo alto de una montaña de Japón con su madre (Charlize Theron), descubre que las historias que ella le contó acerca de Hanso (Mathew McConaughey/George Takei), “el samurái más grande que el mundo ha conocido” forman parte de su propio pasado, y que él, tiene algo que los espíritus malignos no pudieron arrebatarle, por eso durante la noche lo buscan para vengarse.

Esta historia, el primer film como director de Travis Knight, presidente de Laika (Coraline, Paranorman, The Boxtrolls) realizada enteramente con figuras y al igual que con sus antecesoras, animada en stop motion. A pesar de mostrar una sucesión apresurada de los hechos, cada uno de los personajes encuentra su destino y recupera una identidad.

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A lo largo del relato, Kubo, sabrá que su abuelo, el Rey Luna (Ralph Fiennes) y sus tías (Rooney Mara) lo buscan para apoderarse de su otro ojo -ya le habían quitado uno- y en esta cruzada su madre lo protegerá con su vida. Súbitamente huérfano y sin tiempo para lamentaciones, despierta en las Tierras Distantes, donde quedará a cargo de quienes fueron sus amuletos (un simio y un escarabajo) que lo guiarán a encontrar la armadura dorada de su padre y a luchar contra el mal, y estarán dispuestos a todo por él.

En esta historia, se retoman tanto la filosofía como la simbología orientales, es por esto que Kubo ve como los pobladores crean lámparas de papel en las cuales esperan que aparezca el espíritu de su ser querido fallecido y así poder acompañarlo en su camino hacia una vida espiritual eterna. Los amuletos, lejos de ser accesorios o juguetes aparecen recurrentemente a lo largo de la trama como memorias, y como dijo el simio “las memorias son muy importantes”.

Al igual que en Coraline, los ojos son tienen una significado especial: hay miradas que hipnotizan, cuentan secretos o sirven para ver más allá, y quitárselos al protagonista -sí, así de violento como suena- puede condenarlo a  vivir en un mundo de perfección irreal. Ser ciego -no en el sentido físico aunque así se represente en estos dos films- puede ser el modo de ser esclavizado y utilizado por el mal.

La hermosura de estos detalles, se complementa con un humor espontáneo, ácido, al estilo norteamericano, volviéndola una película entretenida que se centra en recordar a nuestros ancestros, pero además entiende a la venganza como una oportunidad para repensar el presente y transformar el futuro.

Estados Unidos, 2016
Dirección: Travis Knight
Guión: Marc Haimes, Cris Butler
Producción: Laika
Duración: 101  min.
Voces: Charlize Theron, Mathew McConaughey, Art Parkinson, Rooney Mara, Ralph Fiennes, George Takei, Brenda Vaccaro

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