MA LOUTE #DUMONT

por Mercedes Orden

Es verano de 1910 en la Bahía Slack, al norte de Francia. Dos familias opuestas se encuentran. Los Van Peteghem pasan con su carro último modelo, mientras que los Bréfort vuelven a pie de recolectar mejillones. Entre las dunas, los inspectores Machin y Malfoy -algo así como el Gordo y el Flaco, con una pizca de Tintin– están tras las huellas de un caso: turistas que llegan hasta esa zona están desapareciendo sin dejar ningún rastro.
Ma Loute se basa en oposiciones. La clara diferencia entre los pertenecientes a la clase alta y la baja se remarca con tonos claros -sobre todo pasteles- en el vestuario de los primeros y decididamente oscuros en los segundos. Sólo cuando Ma Loute (Brandon Lavieville), el hijo mayor del barquero, se enamora de Billie –una niña que es también niño- la brecha parece quedar suspendida. En medio de la sorpresa de los Van Peteghem sobre el flamante amor entre esa pareja de outsiders, la distancia y la incomodidad de clase se hace imposible de saldar.
Los inspectores se distraen, los barqueros Bréfort cruzan personas a upa –cuando la marea está baja-, los Van Peteghem pasan el tiempo en su casa de veraneo, mientras las desapariciones siguen aumentando. Una pista fehaciente podría ser el modo de alimentación de los habitantes de esa región. Pista que Machin y Molfoy no pueden ver por las fallas de su particular modus operandi.

ma-loute

En esta comedia de Bruno Dumont todo parece estar tomado a la ligera, aunque con actuaciones  que se destacan, como las de Fabrice Luchini, Valeria Bruni TedeschiJuliette Binoche,  y la presencia de una cámara tan lúdica –especialmente en sus movimientos, ángulos y pequeños momentos subjetivos- como la película en sí.
Ridícula hasta la carcajada, Ma Loute no se priva de nada, ni siquiera de hacer levitar a algunos personajes. Éstos aparecen ridiculizados a cada instante a través del manejo de sus cuerpos, sobre todo los de la clase alta la cual es mostrada básicamente como inservible, y de Machin, el hombre que necesita ayuda para levantarse, cada vez que se tira al suelo.
Sin una estructura narrativa clara y con un humor ácido y crítico esta película funciona como una peculiar oda a los contrastes, una obra distinta y absurda que ¿quién, si no Dumont, podría entregarnos?

 

Francia, 2016
Dirección: Bruno Dumont
Guión: Bruno Dumont
Fotografía: Guillaume Deffontaines
Montaje: Basile Belkhiri
Vestuario: Alexandra Charles
Elenco: Juliette Binoche, Valeria Bruni Tedeschi, Fabrice Luchini, Angélique Vergara, Jean-Luc Vincent, Brandon Lavieville
Duración: 122 min.

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