EL AUGE DEL HUMANO #WILLIAMS

por Mercedes Orden

En algún lugar de Buenos Aires, un joven vuelve a su hogar luego de perder su nuevo empleo en un supermercado. Ignorando qué va a pasar con su futuro, Exe tiene una sola preocupación: que alguien le preste el celular o al menos una computadora. Algo  que parece tan sencillo de conseguir hoy en día, se complica cuando se da cuenta que a todos sus amigos se les estropearon los teléfonos y las máquinas parecen haberse puesto de acuerdo para no tener internet. Solucionando este problema, son las tecnologías las que logran que este porteño conozca a Alf, un chico de mozambique, cuyo trabajo no parece ser el mejor de todos pero aunque sea le permite sobrevivir.
A su vez, Alf, conoce a un chico de la selva, Archie, quien, a través de una hormiga -sí, de una hormiga- llega hasta una chica de Filipinas, Cahn, tan preocupada por una computadora con internet como el primer personaje de esta historia.
Algo tan extraño como es el modo en que todos estos sujetos se conocen, es la clave para mostrarnos la complejidad de las relaciones sociales modernas, mediadas por supuesto, por los nuevos soportes tecnológicos.

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Explorando terrenos poco conocidos que lo acercan a un cine de tipo experimental,  Eduardo “Teddy” Williams no teme en llegar a rincones inusuales donde en ningún momento se sabe bien qué es lo que va a ocurrir. Comenzando por un relato simple como es: un joven bonaerense que necesita conectarse y no lo consigue, El auge del humano llega de forma laberíntica hasta la otra punta del mundo. Algo así como la hipótesis de los seis grados de separación, con intermediarios que permiten unir culturas tan disímiles a través de unas pocas personas.
Con una propuesta ambiciosa que por momentos exagera en sus búsquedas continuas, la ópera prima de Williams apela a una diversidad de protagonistas, escenarios y climas, mostrando la marginalidad con una cámara en mano que se oscurece al adentrarse en cada uno de los submundos de personajes tan hundidos como las imágenes en sí. Lejos, muy lejos de sus propios auges.

Argentina, Brasil, Portugal, 2016
Dirección: Eduardo Williams
Guión: Eduardo Williams
Edición: Alice Furtado, Eduardo Williams
Dirección de arte: Victoria Marotta
Fotografía: Joaquín Neira, Julien Guillery, Eduardo Williams
Sonido: Milton Rodríguez, Roy Llanes Roncales,
Reparto: Sergio Morosini, Shine Marx, Domingos Marengula, Chai Fonacier, Irene Doliente Paña, Manuel Asucan, Rixe Manimtim
Producción: Ruda Cine, Un Puma
Duración: 96 min.

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