MI SANGRE ENARBOLADA #PALOMINOBENÍTEZ #MARFICI

por Mercedes Orden

publicado originalmente en Revista Caligari

Una fotografía en blanco y negro muestra a la madre, el tío, la tía y la abuela del protagonista de este documental. La única sobreviviente de esa imagen congelada es la Patricia, quien ahora toma la voz para recordar una escena de su infancia, probablemente en el año 1963, cuando mientras jugaban, su hermana se lastimó y luego de una amenaza en que la pequeña dijo que cuando se muera ya no iban a poder reírse de ella, Luis, su hermano –con quien se llevaba apenas un año y medio- le contestó “El día que te mueras, yo también voy a morir”. Esa promesa alocada del niño es ahora el motor que impulsa este documental comenzando por el velorio de la abuela del director quien se hizo conocida en su país tras revolucionar la cocina mexicana a partir del Método Benítez.
Mi sangre enarbolada se enclava en la historia de esta familia haciendo principal hincapié en la relación entre dos de los siete hermanos que la mujer tuvo que criar en soledad tras la temprana muerte de su marido, planteándose como una jefa de hogar que luchó y apeló a su imaginación para lograr que a sus hijos no les falte nunca nada.
Tomando como testimonio a los amigos de la familia, el director intercala sus recuerdos con fotografías sueltas y en cuadros que aún perduran en la casa de su abuela. Esto lo complementa con la voz de su madre, Ana Luisa, quien ya teniendo cáncer de páncreas con metástasis, decidió grabar cintas con sus memorias: su infancia, el amor por la cocina heredado –que la llevó a convertirse en chef, empresaria y escritora de libros gastronómicos- e incluso su presente empañado por la enfermedad.

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Si bien en el desarrollo la premisa paulatinamente se va perdiendo al centrarse en la figura y la historia de vida de esta mujer, finalmente el documental encuentra el modo de volver por el camino que lo impulsó para explicarnos cómo fue que su tío Luis cumplió con su promesa acompañando a su hermana en el transcurrir de su enfermedad mientras, en paralelo, su vitalidad comenzaba a extinguirse.
De este modo, Luis Palomino Benítez llega a contarnos su historia, apelando a un relato íntimo que no va mucho más allá del círculo de sus seres queridos sino que los interroga para que entreguen su testimonio acerca de esta historia de amor incondicional entre dos hermanos que llevaron la simbiosis hasta tal punto que se despidieron al mismo tiempo de su familia y dejaron una cicatriz tan profunda que el director de este largometraje aún intenta sanar.

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