THAT’S HOW PEOPLE GROW UP #ELORIGENDELATRISTEZA #FRENKEL #MDQFILMFEST2017

por  Mercedes Orden

Avellaneda como escenario, el peronismo como contexto. El origen de la tristeza se centra en la historia de Gabriel, “El gavilán”, en medio de un mundo por descubrir y sobre todo, por explorar.
Basada en la novela homónima de Pablo Ramos,  la película dirigida por Oscar Frenkel narra a través de los recuerdos el paso de la niñez a la adultez de su protagonista. El barrio en el que se centra es El Viaducto, en Sarandí (Zona Sur del Gran Buenos Aires), allí ocurren explosiones,  discusiones parentales, amores y desamores y, como forma de correrse de la confusión que de todo eso emerge, cobra vital importancia la amistad: un grupo al que los vecinos llamarán Los pibes y que constituye el refugio inevitable en esa edad en que nada más parece importar.
El Tumbeta es el líder indiscutible, Mariana es la única chica y, según la mirada sesgada de este joven enamorado, “la mejor arquera que un equipo de futbol puede tener”. Este último lo completa su hermano Alejandro, El Percha, El Chino y Carlos.
En medio de un paisaje ubicado entre el arroyo, las vías del ferrocarril Roca, la cancha de Arsenal y las curtiembres, estos chicos transitan los escenarios haciendo de cada idea un motivo para salir a la aventura, como es la expedición hasta lo del Mellizo -ese que según dicen mató a su hermano- para robarle un poco de vino o la venta de rifas para juntar el dinero necesario para la iniciación sexual.

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El origen de la tristeza apela a una destacable fotografía a cargo de Eduardo Pinto en la cual la oscuridad estética acompaña a la temática, ya que ese tránsito de una etapa a la otra no es retomado a modo de “todo pasado fue mejor” sino que los hechos trágicos de esa ciudad -como es el incendio del arroyo- están en correspondencia con las otras circunstancias que ocurren en el seno familiar y que afectan al protagonista, marcando para siempre su vida.
A partir de abordar distintas simetrías como son las escenas de bomberos, los peces y cementerios, la película escrita por el mismo Ramos -oriundo de Avellaneda- no hace del drama un depósito de golpes bajos, como podría anticiparnos su título, sino que, a modo de goteo, va desperdigando en pequeñas dosis distintos sucesos que le dan la bienvenida a la tristeza, invitándola a pasar y ponerse cómoda, pero sin olvidar por completo todos los momentos cálidos de la juventud perdida.

 

Argentina, 2015
Dirección: Oscar Frenkel
Guión: Pablo Ramos
Fotografía: Eduardo Pinto
Edición: Marcelo Martínez
Director de Arte: Oscar Escanilla
Sonido: Guillermo Quintana
Música: Ernesto Snajer
Elenco: Joaquín Gorbea, Belén Szulz, Santiago Mehri, Luciana Rojo, Lola Carballo
Productor: Javier Leoz
Suda Cine
Duración: 70 min.

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