COLUMBUS #KOGONADA #MDQFEST #MDQFEST2017

por Mercedes Orden

Un reconocido profesor de arquitectura de Columbus, Indiana, es hospitalizado de urgencia. Si bien hace tiempo que no se comunica con él, su hijo Jin llega hasta allí para acompañarlo interrumpiendo su trabajo como traductor de libros en Corea del Sur.
Sin mucho para hacer en esa ciudad donde los edificios modernistas irrumpen en medio de arquitecturas tradicionales, el hombre va del hospital a la habitación donde se hospeda sin saber cuánto tiempo va a seguir en esa situación mientras pelea interiormente con los sentimientos encontrados que la relación con su padre le produce.
Una tarde, cuando sale del hospital para fumar, conoce a Casey, una joven admiradora del trabajo del profesor. Ella es una bibliotecaria que vive junto a una madre bastante particular la cual muchas veces la hace renegar. Ahora, sin saber realmente lo que quiere y rechazando becas para cuidar de la mujer, lo único que tiene por seguro es su pasión por la arquitectura.
Así comienza un relato donde la soledad genera complicidad entre Jin y Casey, mientras aguardan que el futuro decida sus rumbos. La cámara observa la cotidianidad de estos protagonistas que, por diferentes motivos, parecen estar atrapados en escenarios de los cuales no pueden salir.

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Al igual que Paterson, de Jim Jarmusch, Columbus es una historia donde el lugar es uno de sus grandes protagonistas y sobre todo, la excusa del film. Si bien con otra ciudad y otros personajes, nuevamente se habla de los que habitan allí, como si fueran seres que disfrutan de la rutina y no desean salir de esa vida armada en dichos espacios. En este caso la historia no está centrada en un colectivero que escribe poesías sino en una bibliotecaria que contempla los edificios que la envuelven, al punto de tener un ránking con sus diez favoritos.
Filmada en dieciocho días, la ópera prima de Kogonada apela a una gran cantidad de planos estáticos retratando el atractivo de una ciudad a través de su arquitectura y la pugna entre el pasado y el presente.
A partir de escenas que, al igual que sus personajes, quedan atrapadas por los espacios, la belleza estética inunda la pantalla para acompañar una narración tan cálida como sus imágenes.  Una búsqueda expresiva impecable confirma que Columbus es apenas el principio de una gran amistad entre el videoensayista coreano y el mundo del cine.

 

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