HAY QUE MATAR AL PRESIDENTE #ERAUMAVEZBRASILIA #QUEIRÓS #FICIC2018

por Mercedes Orden

publicado originalmente en Revista Caligari

Pocos recursos pueden, a veces, lograr grandes ideas. Queirós es una confirmación de eso, una demostración de que no siempre resulta necesario contar con una superproducción cuando se puede apelar a la imaginación. Sobre todo en el ámbito del cine independiente, ese mundo extraño del cual el género de ciencia ficción suele quedar relegado.
De forma tercermundista Era uma vez Brasilia narra un intento de rebelión. Una nave hecha con restos de chatarra en un espacio exterior que no se ve si no que se insinúa -a partir de movimientos constantes- es la imaginación necesaria para contextualizar esta historia. En el interior, un hombre (WA4) vestido con trapos, cuya arma está hecha con tubos, se presenta como un viajero intergaláctico a quien se lo detuvo por ocupar terrenos privados. Una misión le es encomendada a cambio del bienestar de su familia: ir al planeta Tierra, en 1959, y asesinar al presidente de la República, Juscelino Kubitscheck, en el día de la inauguración de Brasilia. El plan no sale exactamente como debería y el viajero aterriza en la región de Ceilândia, año 2016. Una vez allí, una oportunidad de rebelión se presenta, el plan es acabar con todos los hombres que están al frente del poder político de Brasil.

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A modo de diálogo con su film anterior, Adirley Queirós (Branco sai, preto fica) lleva adelante otro largometraje de denuncia acerca de la situación actual. Era uma vez Brasilia, propone un relato donde diferentes discursos radiales irrumpen, comenzando por la voz de Dilma Rousseff en el contexto golpista que finalmente acabó con su gobierno. Posteriormente, se escuchan las votaciones en el Congreso, personas como los grandes caudillos del campo decidiendo en nombre de los intereses de todos los ciudadanos. Por último, es la voz de Michel Temer la que se presenta. Llegado a ese punto, la sensación que sobrevuela es que ya todo está perdido. De manera automática, una oposición emerge y piensa su respuesta: es hora de ir por los gobernantes, es decir, los nuevos villanos.
 Queirós toma el actual escenario político brasilero para construir una ficción donde a los habitantes les llega el momento de agruparse en una especie de Liga de la Justicia alternativa. Sin ser tan pintorescos como el team DC Comics, los personajes de esta película se preparan para encarar su rebelión. La noche se convierte en una decisión narrativa necesaria para poder pensar ese presente donde los protagonistas deben salir a combatir.
Apostando por demostrar que la ciencia ficción puede ser otra cosa, Era uma vez Brasilia hace de la fantasía una forma de analizar la realidad, una manifestación posible donde se atestigua que este género puede también ser una crítica del panorama político actual donde no se sabe si reír o llorar.

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