DUELO COMPARTIDO #MEDINA

por Mercedes Orden

Jesi (Jazmín Stuart) vuelve de Madrid por tiempo indeterminado y sin avisarle a nadie. Se instala en la casa de Pablo (Santiago San Paulo) en Córdoba tras una larga ausencia. No sólo se reencuentra con él sino también con los recuerdos que él motoriza. Leyendo eso podría parecer una historia sencilla, ¿no? pero entre esos recuerdos, está Martín, la tercera pata de este trío amistoso.
En su segundo largometraje, Nadir Medina (El espacio entre los dos) nos habla de quien no está y de la sensación de vacío que deja esa ausencia. De un hombre que, de algún modo los abandonó -o así lo perciben- pero sobre todo, de cómo siguen los que quedan y cómo viven con esa muerte de un joven a cuestas, algo que en el imaginario social parece difícil de elaborar. Uno que flota y llega hasta el cielo, como si fuera un globo que estos personajes tienen agarrado por un hilo.

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Haciendo uso de recursos teatrales y poéticos, Instrucciones para flotar un muerto habla de un presente donde el pasado no deja de transcurrir de modo doloroso. Una situación que no termina de ser afrontada por estos protagonistas que viven petrificados entre la tristeza y el enojo del amigo que ya no está. Una herida que cuesta cicatrizar y donde el encuentro entre Jesi y Pablo no se sabe si coopera o hace que la herida vuelva a sangrar.
Un duelo a mitad del proceso queda declarado en la película de Medina y se escabulle en todos los rincones de la casa que estos amigos comparten de modo temporal haciendo que la tensión del relato se mantenga en diferentes formas y que los espacios alguna vez testigos de alegrías y celebraciones, ahora les generen una incomodidad que los ahoga.
La inestabilidad emocional es apenas una de las tantas maneras en que esa ausencia se manifiesta a lo que se suma la necesidad de re-conocimiento de estos dos personajes que ya no son los que alguna vez fueron. Pero algo se les plantea por igual y es la pregunta acerca de qué se hace con ese ser que tienen amarrado. Llegado a ese punto las opciones son dos: o se mantienen en un duelo perpetuo o aceptan que ahora quedan sólo ellos dos y es hora de aprender a soltar.

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