CLAVELES DE AIRE #RIOMEKONG

por Mercedes Orden*

Nos destierran y nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores.
Tenemos que 
aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.
Soy una planta monstruosa.
Mis raíces están a miles de 
kilómetros de mí
y no nos ata un tallo, nos separan dos mares 
y un océano.
Juan Gelman

Muchos oímos historias provenientes de italianos y españoles, pero ¿cuántos de laosianos? Los directores Laura Ortego y Leonel D’agostino llevan adelante el retrato de un proceso migratorio que ocurrió a partir del año 1979, cuando la dictadura militar recibió a doscientas noventa y tres familias provenientes de Laos como un intento de limpiar su imagen en un contexto donde la violación de los derechos humanos eran parte de la agenda de turno que llenaba a la Argentina de sangre y desaparecidos.

Otorgándole prioridad a los sonidos ambientes y con una fotografía -a cargo de Gustavo Schiaffino- que repara en detalles de la naturaleza y primeros planos de los rostros, el documental de sesenta minutos se completa yendo en búsqueda de voces desperdigadas a lo largo del país -desde Posadas en la provincia de Misiones hasta Chascomús, en Buenos Aires, se pone en evidencia la convivencia de distintas culturas que luchan por mantener sus tradiciones lejos de sus tierras natales.

 

Uno de los personajes en el cual los directores ponen su atención es Vanit Ritchanaporn, un hombre que se vio obligado a cruzar a nado el río cuyo nombre le da título a este largometraje para escapar de la cruenta situación que estaba sufriendo dentro de su país. Un escape que implicó dejar su vida atrás, sus seres queridos y su tierra obligado a esbozar una nueva identidad y a la vez, luchar por no olvidar su origen y así transferir las costumbres a las futuras generaciones.

río mekong foto 2

Río Mekong pone el foco en historias empujadas por la guerra y cuerpos que resistieron campos de refugiados antes de encontrar un lugar a salvo, buscando su fortaleza en la ilusión de un gobierno que les aseguraba tierras para cumplir con sus necesidades básicas, promesa que en verdad no ocurrió sino que una vez en territorio argentino tuvieron que apelar a su imaginación para encontrar un nuevo modo de subsistencia.

Diferentes escenarios, como un lugar en construcción, una fiesta del inmigrante o una sesión de masajes, recortan a esos personajes que hablan de sus recuerdos del río Mekong; de los años trágicos, de un árbol a la orilla. Así construyen otra figura del refugiado que vemos pero del que poco sabemos, uno que hace cuarenta años sufrió junto a su familia el engaño frente a lo incumplido.

El producto final es un documental que -apoyado en material de archivo – se propone visibilizar a una comunidad que fue recibida por una cultura completamente diferente con la que aprendieron a convivir. Etapa que ahora recuerdan desde la distancia, junto a esa primera impresión con la que se chocaron cuando quedaron del otro lado del océano, sin esperanzas de regresar a sus tierras y donde tuvieron que -como alguna vez definió Juan Gelman desde su exilio- aprender a vivir como claveles del aire.

*publicada originalmente en Revista Caligari

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