BUSCANDO UN LUGAR #HEROXSDEL88 #LUISHITOSHIDIAZ #BAFICI

por Mercedes Orden

publicado originalmente en Revista Caligari

Seguramente fue por la radio que una vez pedí que me compren el cassette Otras canciones, de Attaque 77. Lo escuchaba una y otra vez: lado A, lado B, lado A, lado B en mi walkman violeta y sin tapa. Si lo pienso, creo que ese fue mi primer acercamiento al punk, incluso con canciones que no eran de su autoría y que seguramente fue su trabajo menos punk. Era 1998 cuando salió a la venta, yo tenía diez años e Invasión 88, también.
Para los que tuvimos una adolescencia punk, Invasión era una especie de leyenda de la que todos hablaban en cualquier antro. Yo no sabía bien a qué se referían, pero sí entendía que provocaba el respeto de “los del palo” con los que me juntaba. Esos que eran más grandes que yo pero aún así apenas habían entrado por las puertas de la juventud con el disco que saldría una década después: Invasión 99 -un compilado de temas interpretados por bandas que vi incontables veces en vivo e incluso fue con las que empecé a practicar mi faceta fotográfica-.
El documental dirigido por Luis Hitoshi Díaz recupera la historia de la primera Invasión, el espíritu HTM (Hazlo tú mismo) que inspiró la idea de dos amigos -Chuchu Fasanelli y Walter Kolm- fundadores de Radio Trípoli Discos. Treinta años después los vemos frente a cámara para que nos cuenten la historia de ese compilado de hardcore-punk argentino del que formaron parte Los Laxantes, Attaque 77, División Autista, Flema, Exeroica, Comando Suicida, Defensa y Justicia, Rigidez Kadaverika, Conmoción Cerebral y Los Baraja.
Kolm y Fasanelli relatan el origen de ese sello que comenzó en el contexto de una democracia muy joven, poco después del levantamiento de los Carapintadas de Aldo Rico, con la policía post-dictadura en las calles y la aparición de los primeros shoppings. Los adolescentes necesitaban expresarse y ¿qué mejor que el punk y el hardcore para ello, para hacer catarsis a los gritos y darle forma de contracultura?
Invasión fue una denuncia al contexto político, económico y social, un modo de juntar fuerzas aglutinando a esas bandas que tenían algo para decir. Un mito que pronto cayó pero que con su emergencia marcó de forma indiscutida un antes y después en el punk argentino siendo la carta de presentación para algunos músicos y la despedida para otros. Mito alrededor de un vinilo transparente, un arte de tapa inspirado en Archie, fanzines, afiches y un concierto de presentación en Cemento.
Héroxs del 88 retoma las voces de estos fundadores y las intercala con un material de archivo junto con los testimonios de quienes fueron testigos de época o cooperaron en la realización del compilado. Desde sus músicos, hasta su diseñador; los periodistas y su público, se disponen a contarnos cómo vivieron ellos esa etapa para invitar a los espectadores nostálgicos a recordar y a los más jóvenes a conocer.
En el punk, la nostalgia está en cada canción, en cada local que ya no existe, en las disquerías, las remeras cortadas y los flyers hechos a mano. Puedo decir que ese género musical me acompañó en gran parte de mi vida ¿y cómo, entonces, no va a estar acompañado de nostalgia? Empezó con Attaque a los diez, y fue por ellos que a los trece llegaría a un caluroso festival anti-bélico en Cemento donde conocí a Argies -los Clash rosarinos- y Cadena Perpetua en su etapa encapuchada. Mi barrio, Lanús, sumado a cierto espíritu juvenil-outsider hicieron que bandas como Flema, Dos Minutos y Superuva lleguen a mi diskman al igual que mi segunda ciudad, Mar del Plata, me obligó a conocer las letras de Loquero. De la parte internacional responsabilizo al boca en boca con mis amigos donde cada uno grababa compilados de todo lo que le parecía necesario de ser escuchado y compartido -así como los fundadores de Radio Trípoli Discos pero de forma pirata y sin autorización de sus intérpretes ni lucro-.
Ese fue solo el comienzo, parte de mi educación no-formal que me empujó a tener una mirada inconformista de la vida. Inconformista, incluso, cuando pienso en el concepto de héroxs –“con aciertos y errores”que nos propone el documental de Luis Hitoshi Díaz capaz de considerar entre ellos a hombres “que le pifiaron feo” como simpatizantes del nazismo o Marcelo Montolivo de Los Baraja, participante de Invasión 88 pero también un prófugo de la Interpol acusado de haber abusado sexualmente de su hijastra durante varios años. Quizá sea exagerado decir que el punk salvó mi vida -tal vez sí mi adolescencia- pero al menos me hizo pensar en varios de sus aspectos a contrapelo. El amor por ese género y la nostalgia no me hacen creer que el arte o la música justifiquen o reemplacen el accionar individual de quienes lo crean ya que lo que rescato del género es a quienes fueron consecuentes y por tanto no puedo pensar que sea lo más atinado incluir a un violador en un tumulto de héroes.

 

 

 

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