BURNING #LEECHANGDONG #NETFLIX

por Mercedes Orden

—A veces quemo graneros —dijo él.
—¿Cómo? —le pregunté, debía de haber oído mal.
—A veces quemo graneros —repitió.
“Quemar graneros”, Haruki Murakami

Jongsu (Yoo Ah-In) gana un reloj, con trampa y sin deseo de hacerlo. Una joven, en verdad, se lo entrega. Él no la reconoce, quizá porque Haemi (Jeon Jong-seo) se ha hecho alguna cirugía estética en su rostro o quizá porque nunca la tuvo en cuenta. Alguna vez compartieron barrio, ahora comparten el espacio y tiempo del falso sorteo en donde él resulta ganador de un reloj de mujer que ella se quedará. De forma vertiginosa, la relación comienza a crecer así como también la confianza que se establece entre ambos. Las conversaciones sinceras y los momentos de intimidad van trasmutando la relación hasta que un corte ocurre cuando Haemi le pide que cuide a su gato el tiempo que ella esté de viaje por África.

Cuando ella vuelve, todo cambió. En el aeropuerto un golpe de realidad se hace presente: la mujer no llega sola. Un tercero se interpone ahora en la incipiente relación. Ben (Steven Yeun) se presenta de forma políticamente correcta, de buenos modales y numerosas sonrisas aunque, en verdad, resulta intruso y extraño. Este no es el único obstáculo que le acontece a Jong-su, también está la dificultad de llevar a cabo su trabajo como escritor -teniendo que enfrentarse a la página en blanco-, a lo que se le suma las difíciles situaciones con sus padres.

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Hasta aquí podría entenderse esta historia como un drama típico, pero en verdad no lo es sobre todo luego de un encuentro entre los tres personajes cuando, tras comer, beber y fumar marihuana, los hombres se quedan solos y el extraño le confiesa al protagonista su afán por quemar viejos graneros. Una acción que lleva a cabo cada dos meses y que ahora lo tiene buscando nuevos blancos. La trama gira de forma brusca y la atención ya deja de estar puesta en la búsqueda del hombre por salir de la incomodidad de los obstáculos cotidianos. En su lugar, un nuevo escenario irrumpe para presentar misterios en los que, de algún modo, él también está involucrado.

Basado en el cuento “Quemar graneros” de Haruki Murakami la película dirigida por Lee Chan-dong acerca una adaptación bastante fiel en los diálogos, con algunos agregados que llevan al film a una extensión de dos horas y media pero donde la extraña afición de esta especie de Gran Gatsby -con una fortuna cuyo origen resulta poco claro- y una desaparición actúan también como el sostén de una trama donde los misterios abundan.

Haciendo uso de una elegancia que va desde la música de jazz hasta la composición de sus planos, el film corre a los protagonistas del Japón de Murakami, para reubicarlos en Corea del Sur. En una zona no demasiado alejada del Norte que se observa a lo lejos. Burning deja en claro que el peligro está cerca, siendo más lo insinuado que lo mostrado, lo sospechoso que lo comprobado. La amenaza reina en toda la trama, pero nadie se anima a dejarla al descubierto.

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