MUDAR DE PIEL #TEMPORADA #ANDRÉNOVAISOLIVEIRA #CINEMIGRANTE2019

por Mercedes Orden

El cine social en Brasil resulta urgente. Documentales y ficciones, altos y bajos presupuestos, vienen planteando la necesidad de exponer lo que sucede en las calles, en el Congreso, en las distintas clases sociales -pero sobre todo, en la baja y media, con todos sus matices-. Narrar, denunciar, exorcizar, visibilizar el conflicto social, eso es en verdad lo urgente en un país que viene perdiendo la batalla hace tiempo.
Temporada presenta a Juliana (Grace Passô) quien, a causa de una oportunidad laboral, decide mudarse de Itaúna a Contagem en la región de Belo Horizonte. Oportunidad difícil de rechazar, aunque sea poco ambiciosa, porque, algo está claro: el trabajo escasea. Ella no tiene otra opción, junta su ropa y se va a una nueva ciudad con la ilusión de que cuando esté instalada, su marido irá hasta allí, llevando los muebles a la nueva casa.
El nuevo trabajo consiste en prevenir epidemias, por tanto pasa su jornada golpeando puertas para ingresar en las casas a observar si en el interior hay algún foco de riesgo. Luego llena su planilla y va a la casa vecina hasta completar la inspección de veinte hogares por día. El pago bajo genera las quejas y el malestar entre sus compañeros, pero hasta tanto aparezca algo mejor, sabe que esto la ayuda para lograr su independencia. Una independencia mucho mayor de la que imaginó, sobre todo cuando, ante los numerosos mensajes y llamadas hechas a su marido, el hombre desaparece.
El director de Ela volta na quinta, vuelve a apostar por un largometraje cuyo trasfondo es la clase media-baja brasilera. Aquí también la separación de una pareja se presenta como tema pero no actúa como el centro a partir del cual la historia avanza sino que en esta oportunidad ocurre fuera de campo, incluso antes de que la protagonista tome consciencia de tal situación.

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André Novais Oliveira
vuelve a la periferia para hablar de personajes que también podrían pensarse de ese modo, con historias comunes y donde la importancia radica en el ser testigo de una época. Temporada no se expone como la crisis sino la transición de una mujer que se ve obligada a tomar esa oportunidad para estrenar no sólo un trabajo, sino también una casa y un grupo de amigos. Aprender a vivir en un nuevo escenario que excede el espacio físico, aceptar ayuda, levantarse e ir a trabajar incluso los días que desearía no hacerlo y construir una nueva realidad en una casa que no se encuentra en buen estado pero tampoco en uno completamente malo. Lo mismo el trabajo y sus vínculos ya que la intención de la película no es acercarse a los extremos sino mantenerse en el medio.
A partir del medio es que la ficción lleva a cabo una mirada atenta de lo micro -la vida de una mujer- para exponer lo macro -el contexto social-, tomando a Juliana como una exponente que podría ser cualquier otra. Una mirada micro pero no por eso una historia de menor importancia ya que, apelando al realismo de la imagen y la combinación de actores profesionales con no-profesionales, André Novais Oliveira pone el foco en retratos de los suburbios y la relación de estos con los sujetos buscando la verosimilitud en esos pequeños contextos, cunas de relatos tan ricos como Temporada.

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