SILVIA FRENTE AL ESPEJO: “SILVIA” #ESTEVE #FIDBA2019 #FESTIFREAK

por Mercedes Orden

A juzgar por su carisma, Silvia podría haber sido conductora de un programa televisivo, pero optó por ser una ama de casa, mujer de un diplomático y madre de tres niñas. Las grabaciones caseras son testigos de su belleza y espontaneidad frente a cámara, de su deseo de estar allí, exponer su vida cotidiana, sus sentimientos -como la alegría al contar que un ser querido la llamó para felicitarla en el primer aniversario de casada o la dificultad de vivir lejos de la familia y las amistades por acompañar la carrera diplomática de su marido-. Cintas que reflejan cierto aire de vanidad. Vanidad que representa también a ese personaje que para ella era una “mujer ideal”, Scarlett O’Hara.
A medida que avanza el documental donde María Silvia Esteve pone el foco en su madre fallecida, se observa que dicha expresión no era lo único que unía la vida de ella con la protagonista de Lo que el viento se llevó, también el sufrimiento narrado a través del recuerdo de sus tres hijas. Si no hubieron en Silvia guerras territoriales, sí las hubieron en su interior, como ellas lo recuerdan al hablar de ella, que no pudo ser feliz, que se casó con ese hombre cuyo primer beso le dio arcadas y con el que se fueron enfermando mutuamente en medio de una relación entendida, en términos actuales, como “tóxica”.
La directora lleva a cabo un cuidadoso tratamiento de edición con puras grabaciones en vhs como una forma de elaborar la pérdida planteando un diálogo en dos direcciones: primero, con sus hermanas, corroborando lo que cada una sabe acerca de la vida de su madre y segundo, con esta mujer de quien no pudo despedirse. Silvia le da voz a la confusión de Esteve, propuesta que resulta llamativa al no dejar el desconocimiento sólo en el armado sino que su búsqueda y la distancia entre lo real e imaginario son puestas en escena  mientras sus hermanas la refutan algún recuerdo difuso.

Silvia

La falta actúa como motor de este relato en primera persona donde se recogen los fragmentos y se intenta otorgar coherencia a una narración donde la esfera privada se expone a través de sus conflictos, los sentimientos de culpa y lo no dicho. A partir de recolección de testimonios en off, la directora reconstruye una historia familiar atravesada por las apariencias y frivolidad de un ambiente donde sus padres parecían tener muchos amigos pero nadie dispuesto a ayudar cuando la situación se puso difícil, la violencia emergió,  Silvia tuvo sus brotes y las niñas quedaron como rehenes de esta historia.
El paso del tiempo a través de las cintas, la falta de ellas cuando la mujer se vio fragilizada por su enfermedad y el quiebre que actúa como puente con el presente son remarcadas por Esteve quien hace de este documental un modo de dejar su cicatriz al
 descubierto, sin taparla, hasta que cure. Una forma de despedir a su madre, intentando entenderla -aunque las negaciones interfieran en la difícil tarea- observando la vida de una mujer que no pudo llevar sus deseos a cabo y que, al igual que ella, fue rehén de su historia familiar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s