EL CUERPO QUE RESISTE: “LES ENFANTS DE ISADORA” #MANIVEL #MDQFILMFEST2019

por Mercedes Orden

La bailarina del futuro será aquella cuyo cuerpo y alma hayan crecido juntos tan armónicamente que el lenguaje natural de esa alma se convierta en el movimiento del cuerpo.
Duncan, Isadora. El arte de la danza y otros escritos.

¿Puede una película basada en una obra de Isadora Duncan (1877-1927) ser para todos los públicos o está obligada a resignarse en caer en el especializado, amante de la danza contemporánea? En su nueva producción, Damien Manivel apuesta y acierta al confiar en que la primera opción es válida al construir un relato estructurado en tres historias. Allí, cuatro mujeres interpretan, de forma personal, la obra Mother, de Duncan, basada en un hecho trágico: la muerte de sus pequeños hijos al caer el auto en que viajaban al río Sena, en 1913.
Les enfants d’ Isadora pone en escena a personajes que dan vida y otorgan a la pieza su impronta. Manivel retoma la visión de Duncan quien pensaba que la danza no pertenecía a nadie, con la finalidad de reflexionar acerca de la democratización del arte y, específicamente, de la danza libre donde esta mujer fue una de sus máximas exponentes. La propuesta es ubicar a los cuerpos en el centro. Cuerpos que en su alteridad, encuentran un hilo conductor, que son observados a partir de su potencia creativa del mismo modo que lo hacía la bailarina.

shellac-isadoras-children-image-2724.jpg

Los sentimientos se ponen en los pasos, en los movimientos que imitan el dolor de una madre ante sus hijos fallecidos, cooperando en construir una visión de la danza como un modo de resistencia ante el dolor, una alternativa para atravesar el mismo. Es en este punto donde la película se distancia del preconcepto de un público selecto como destinatario de Les enfants… en tanto aborda temáticas universales como son el duelo y la corporalidad.
Duncan proponía expresar los sentimientos del alma con sus pasos y las cuatro mujeres comprenden esa necesidad a partir de la búsqueda de cada una. La primera de ellas, es una joven bailarina cuyo tiempo se divide entre la lectura de los diarios de Isadora y la práctica de sus pasos. La segunda historia es la de una profesora que prepara la pieza junto a una alumna con síndrome de down. Entre los ejercicios, aprovechan para hablar acerca de sus vidas y aprender de la otra. La cuarta, es una espectadora que se conmueve ante la interpretación de esta danza y realiza una propia pese a sus dificultades motrices.
“El gesto tiene una significación”, dice la profesora y es de tal modo que puede entenderse el núcleo de la nueva película de Manivel quien pone su atención en la falta y en la construcción que ésta permite. Lo hace a partir de una fotografía donde la suavidad de los movimientos acompaña la de los pasos. La prioridad es el lenguaje no verbal, la diversidad de los cuerpos que bailan en distintos espacios, que los habitan de diferentes formas, con la subjetividad a cuestas.
Les Enfants d’Isadora es un claro homenaje a la bailarina norteamericana, pero no encuentra allí su clausura sino que se abre en su amor y respeto a la danza y al arte en general; a lo que conmueve, resiste y acompaña los momentos más dolorosos que nos atraviesan.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s