LA PRECARIZACIÓN ES INVISIBLE A LOS OJOS: “MIRAGEM”#ROCHA

por Mercedes Orden

 El tiempo de trabajo, que ocupa la mayor parte del tiempo de vida individual, es un tiempo doloroso, porque el trabajo enajenado es la ausencia de gratificación.
Marcuse, Herbert. Eros y civilización. Barcelona, 1968. P. 54.

La atención puesta en los movimientos sobre el asfalto. Los primeros planos de Paulo  (Fabrício Boliveira) como conductor de un taxi nos ubican en su presente. La mirada fija, hacia delante, mantiene la seriedad aferrada a su rostro. El cansancio, retratado por una cámara en mano, habla de él y de su deseo de poder cumplir con la promesa de enviarle la cuota alimentaria a Mateus, su hijo; hecho que hasta el momento, no ha logrado.
En Miragem, la ciudad de Río de Janeiro se va abriendo paso a lo largo de las noches para contar sus excesos entre el caos, las bocinas, las sirenas de ambulancias y sus habitantes. La violencia se ve y oye en las calles pero también se materializa en un escenario donde el capitalismo empuja a la precarización laboral, y un contexto de crisis nacional, hace que las horas de trabajo no alcancen para cumplir con los objetivos de tantos hombres y mujeres, como los de este protagonista que mira al futuro como un espejismo (miragem, en portugués) donde podría, en el mejor de los casos,  retornar a un punto de equilibrio que le fue arrebatado cuando quedó primero sin empleo y luego sin familia.

Miragem de Eryk Rocha 1_PhMiguelVassy (1)

El cine brasilero hace tiempo que viene hurgando en el presente para construir sus realismos y Eryk Rocha -hijo del gran Glauber-, no es la excepción ya que aprovecha el clima pesimista para llevar a cabo una denuncia o, al menos, un retrato que atestigüe el contexto. Esta coproducción brasilera-argentina centra su atención en una figura masculina y su modo de interpretar el conflicto social que lo atraviesa pensando al tránsito en dos dimensiones: en el plano laboral, Paulo recorre la ciudad, de una punta a la otra, siendo testigo de sus historias, mientras que en el plano personal ese tránsito se observa entre una etapa y otra -la vida con su esposa y su hijo/la vida sin ellos-.
El taxi divide la rutina del protagonista en partes desiguales, ya que el tiempo de trabajo avanza de forma abusiva por encima del tiempo libre. El hombre no cuenta con grandes ambiciones, solo se trata de dormir de día y trabajar de noche sin que nada irrumpa esa enajenación.  El vehículo alquilado se convierte en el escenario principal -y casi único- a partir del cual se relata la vida de un personaje que parece invisible a los otros. Los pasajeros  -entre ellos, una pareja interpretada por Luis Ziembrowski e Inés Estévez– apenas ven su nuca y quizá sus ojos por el vidrio retrovisor, pero no generan algún tipo de diálogo o sentimiento de empatía con este hombre cansado y callado que los traslada. Excepto Karina (Bárbara Colen), una enfermera que hace de punto de quiebre al otorgarle la posibilidad de poner en palabras su estado actual.
Miragem es el modo que encuentra Rocha para hablar de un país en medio de una crisis política, económica y social. Lo hace a través de un hombre, como podría ser cualquier otro, un antihéroe en constante caída. Resulta interesante la atención que le otorga al eje de la mirada. Una mirada que transmite la soledad, la incertidumbre y la confusión de un protagonista paralizado en un estado incierto del que quisiera salir pero no puede, mientras el mundo -por momentos dado vuelta- sigue a toda prisa, sin detenerse a mirarlo.

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